Noticia 1

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page, ha pedido “medidas restrictivas e iguales para toda España” y ha asegurado que estaría dispuesto a aceptar el toque de queda para la comunidad si se decide de forma unánime en la reunión interterritorial que se celebrará el jueves. Por su parte, el presidente de la Comunidad Valenciana, Ximo Puig, estudia pedir esa medida, después de que la región haya alcanzado la cifra máxima de contagios en las últimas 24 horas, con 1.382 casos. El Ministerio de Sanidad ha sumado este martes 13.873 nuevos contagios y ha notificado 218 fallecidos al recuento oficial. En total 988.322 personas se han contagiado y 34.210 han muerto desde el comienzo de la pandemia, según los datos oficiales que facilita el Gobierno. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ha anunciado que el Gobierno estudia activar el estado de alarma, figura jurídica bajo la que estaría un toque de queda para intentar atajar los contagios. ”Tenemos una incidencia acumulada de unos 310 casos por cada 100.000 habitantes. La situación es preocupante y hay dos claves: reducir la movilidad y los contactos”, ha dicho Illa.La Comunidad de Madrid ha indicado, tras su reunión con el Gobierno central, que sigue en estudio el toque de queda, al que ahora llaman “restricción de actividad nocturna”. El consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Enrique Ruiz Escudero, había indicado que para decretarlo "hay que tener una cobertura legal que no tiene la Comunidad, tendría que ser una decisión del Gobierno de España. Estamos estudiando [pedir amparo al Ejecutivo], porque no sería una decisión de aplicación solo en nuestra comunidad, sino en toda España”.

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Noticia 2

La política madrileña es con frecuencia un show en el que algunos de sus protagonistas parecen olvidarse de por qué están ahí y para qué están ahí. O al menos eso parece tras lo que ocurrido en la última reunión de la Comisión Permanente de Cultura, Turismo y Deporte este martes en el Ayuntamiento de Madrid. “Estamos en la comisión de Cultura, aunque a veces no lo parezca”, llegó a decir el presidente de la comisión, el edil de Más Madrid Paco Pérez.

Las ediles Mar Espinar (PSOE) y Pilar Perea (Más Madrid) presentaron tras la sesión una solicitud de amparo dirigida al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, contra la delegada de Cultura, Andrea Levy, por “insultos, agravios y descalificaciones en lo personal, en su vestimenta y en su actividad como concejalas” recibidos durante la celebración de la comisión.

La solicitud de amparo llega después de que Levy tildase a Espinar de “socialista machista”, una declaración emitida tras las palabras de la edil del PSOE justificando su ausencia en determinados actos institucionales por sus responsabilidades como madre de una menor en una situación de pandemia como la actual.

La delegada de Cultura interpretó que con ese comentario se le estaba afeando que no era madre. Espinar se había referido a problemas de conciliación familiares, de cuidados, dificultado por la situación de la pandemia pero haciendo hincapié en que no faltaba a mesas de trabajo y reuniones.

Fue entonces cuando Levy cuestionó si se le estaba juzgando por no tener hijos. “¿Me acaba usted de juzgar por no ser madre señora del partido socialista feminista? Muy feo lo que acaba de hacer, porque algunas no somos madres, pero también conciliamos con nuestros mayores, padres y vida personal”, expresó la delegada del Área de Cultura del Consistorio de la capital. Y continuó: “¡Y, aparte de eso, soy delegada y tengo exposiciones y reuniones con mi equipo, y sabe que, en las presentaciones me veo con gente y hablo con ella. Por eso tengo conocimiento sobre el sector, así que no vuelva a juzgarme por mi vida personal. Es lo que he hecho desde que inicie esta responsabilidad como delegada cuando usted dijo que yo me ponía cariñosa en el despacho con un cantautor. Es usted una socialista machista y así te lo tengo que decir. Voy a contestar al señor de VOX porque a ti no tengo más respeto”.

Horas después de la polémica, que saltó a redes sociales y fue trending topic —uno de los temas más comentados— en Twitter, Levy contestaba así a un usuario: “No ser madre y conciliar también mi vida personal. De ahí mi culpa. Lo demás lo dejo para los amigos del fango y del ofendidismo tuitero”.

En un escrito, las citadas ediles del PSOE y Más Madrid recuerdan que el artículo 12 del Reglamento Orgánico del Pleno estipula que los concejales “están obligados a observar la cortesía debida y a respetar las normas de orden y de funcionamiento de los órganos municipales”.

Anteriormente. Levy pedía a Mar Espinar que dejara de seguirla tan de cerca en Instagram y se centre más en la cultura. “Parece que está más entretenida en mi persona, debe ser que le gusto”, declaró.

Minutos después, Levy ha sido llamada al orden por el presidente de la comisión, Francisco Pérez, después de que se refiriera a la concejala Perea por el colgante que llevaba, entendiendo que era excesivo y que le podía ocasionar un esguince vertical. “Me gusta el collar de arte precolombino que lleva. Lo único que le deseo es que no le haga un daño cervical por lo grande que es”, le decía a la edil de Más Madrid.

Pérez le ha instado a no descalificar a nadie por su vestimenta. “¿Me va a decir el señor de Más Madrid como tengo que hacer mi intervención como delegada?”, señaló Levy. “Si quiere me puede llamar señor presidente”, contestó Pérez. “¿El Señor presidente de Más Madrid como tengo que hacer mi intervención como delegada?”, reformuló la titular de Cultura. “No, pero me toca velar por el buen orden y desarrollo de esta reunión y por lo tanto creo que es innecesario crisparla”, agregó el presidente de la comisión.

En el escrito remitido al alcalde, Espinar y Perea han criticado el tono “a todas luces inapropiado” de Levy. “No puedo ocuparme de su frustración por no ser nada, ni nadie” es una de las frases que recogen en el documento de protesta, pronunciada por la delegada, donde también condenan las concejalas de la izquierda las “injurias” proferidas. Por todo ello, PSOE y Más Madrid piden amparo al alcalde para que se ejerza “las acciones necesarias por parte de la Corporación Municipal para impedir que se repitan escenas como las vividas esta mañana [por ayer] durante la comisión de Cultura, Turismo y Deporte”. No es la primera vez que sufrimos sus espectáculos delirantes", señaló por su parte Rita Maestre, portavoz de Más Madrid.

La respuesta del alcalde llegó a última hora de la tarde. “Es cierto que en el fragor del debate político nos lleva a todos, en ocasiones”, escribe, “a endurecer nuestros comentarios y subir el tono”, para, en el párrafo final, añadir: “Por eso os ruego que entendáis lo sucedido como un hecho aislado que no volverá a repetirse”.

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Noticia 3

El mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, alcanzó las cotas más altas de poder en los Mossos d’Esquadra de la mano del independentismo. Aunque fue nombrado por el conservador de Unió Ramon Espadaler, fue con el convergente Jordi Jané y Carles Puigdemont con quien ascendió al rango de mayor, una categoría en la escala de Mossos que estaba en desuso, reservada exclusivamente para el jefe del cuerpo. Ese nombramiento, unas imágenes públicas con Puigdemont compartiendo una paella, sumado al papel de los Mossos durante el referéndum ilegal, sin intervenir en los colegios el 1-O, sazonó una causa por sedición –inicialmente fue acusado de formar parte de una organización criminal- que ha sumido tres años a Trapero en una situación de impasse. Desde que se interviniese la autonomía, Trapero, un hombre de carácter fuerte, conocido por dirigir de manera férrea los Mossos d’Esquadra, se ha visto relegado a tareas administrativas, a la burocracia, en un despacho en la comisaría central de los Mossos en Barcelona, en Les Corts, a la espera de una sentencia que sirviese para dibujar su nuevo camino.

Antes de ser apartado, Trapero había llegado también a las cotas más altas de popularidad. Su gestión de los atentados de La Rambla de Barcelona y de Cambrils, en 2017, compareciendo de manera firme ante los medios y dando en todo momento un mensaje de control, le convirtió en un ídolo del independentismo. Se hicieron camisetas con su frase de 'Pues bueno, pues molt bé, pues adiós" que le espetó a un periodista que se quejó porque respondiese primero en catalán a las respuestas de los medios de comunicación. Es lapidaria también la frase que soltó días después, tras las críticas por la gestión del atentado por parte del resto de policías españolas, cuando dijo en Catalunya Ràdio: “Unos ponen mierda, otros flores, veremos quien gana”. Fuentes de su entorno aseguran que esa frase selló su condena.

Todavía imputado, en junio de 2018 el entonces presidente de la Generalitat, Quim Torra, y el consejero del Interior, Miquel Buch, ofrecieron de nuevo a Trapero ser el máximo jefe del cuerpo. Se reunieron un viernes en el Palacio de la Generalitat, pero Trapero declinó el ofrecimiento alegando que no era el momento adecuado ni para él ni para los Mossos. Posteriormente, Trapero desplegó una defensa en los tribunales implacable con el independentismo: aseguró que advirtió a Puigdemont de los problemas que podría haber en la calle si seguía adelante con el referéndum, explicó que tenía un plan para detenerlo si declaraba la independencia e incluso se ofreció directamente a las autoridades judiciales para arrestarlo. Ahora, con la justicia habiéndole restituido, el nuevo consejero del Interior, Miquel Sàmper, tiene de nuevo sobre la mesa la decisión de ofrecer o no a Trapero volver a comandar el cuerpo.

El mayor, aseguran quienes tratan con él, ha evolucionado en los tres años de proceso. Y ha pasado desde no querer saber nada de volver a los Mossos d’Esquadra a poco a poco evolucionar y no descartan que pudiese aceptar la propuesta de dirigir el cuerpo de nuevo. “Trapero es, por encima de todo, policía”, aseguran. Y repiten que no sabe hacer otra cosa en la vida.

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